Actualizado: 30 de oct de 2020



En estos últimos años hemos escuchado con insistencia la necesidad de realizar actividad física y de alimentarse bien como dos pilares fundamentales para una buena salud. Esto es cierto, tan cierto como lo es la necesidad de contar con un aire de buena calidad puesto que la respiración es nuestra mayor fuente de energía. Podemos estar un tiempo sin comer, unas horas sin beber pero la respiración no se puede evitar más allá de unos pocos segundos. Respirar es algo que se hace siempre y todo el tiempo, aún cuando dormimos. Entonces, siendo la calidad del aire algo tan importante, ¿qué debemos tener en cuenta en nuestras viviendas al momento de mantener un aire de buena calidad?


Fundamentalmente, como hemos mencionado con anterioridad, mantener el hogar bien ventilado y asoleado. Para que el aire interior sea saludable, la casa debe ventilarse al menos quince minutos al día. Una buena oferta de luz también hace un interior sano. Un interior bien ventilado y asoleado evitará la formación de hongos, que pueden proliferar en espacios donde la humedad se acumuló en exceso.


Si contar con una renovación del aire interior se hace dificultoso, hay varios recursos que pueden ayudar a mejorarlo:


1. Reducir el uso de elementos químicos para la limpieza del hogar, sobre todo limpiadores multi-uso, desodorantes de ambiente, aerosoles, repelentes, insecticidas y ciertos detergentes. Es mejor reemplazarlos por limpiadores inocuos o biodegradables. El vinagre, el alcohol y el bicarbonato de sodio figuran entre los más recomendados. Para aromatizar, será mejor usar flores frescas, sahumerios o aceites esenciales. Los productos químicos desprenden ciertas sustancias como el formaldehído, el benceno o el tricloroetileno, el típico “olor a nuevo”. Una exposición prolongada o frecuente a estas sustancias puede traer dolores de cabeza, irritación ocular, sequedad en la garganta, somnolencia, irritación de las vías respiratorias o fatiga en los casos más leves. Para atenuar los efectos de estas sustancias se recomienda el uso de ciertas plantas como el filodendro, el crisantemo o la gerbera.


2. Seleccionar cuidadosamente los materiales que llevarán muros y muebles en su casa. Evitar el uso de fibras acrílicas halladas en alfombras, cortinas y otros textiles. Evitar las aberturas de PVC y la utilización de plastificantes que lo contengan. Ciertas pinturas, pegamentos, barnices y protectores para la madera, si fuera posible, también es mejor evitarlos, sobre todo aquellos que contengan tolueno, xileno, pentaclorofenol, lindano y estireno. Las placas de aglomerado contienen formaldehído, por lo que será mucho mejor utilizar madera maciza en su lugar.


Reemplazar todos los productos sintéticos que se pueda por materiales naturales, ya que estos desprenden partículas que el cuerpo humano puede asimilar sin perjuicio para su salud. Los revoques cementicios en el interior pueden reemplazarse, aunque no lo crea, por revoques de tierra o arcilla.


Un revoque de tierra contribuye al confort interior, no sólo porque se trata de un material natural sino porque contribuye a mantener estable la temperatura y la humedad. Así han funcionado siempre las viviendas construidas en tierra. Como material natural, no desprende partículas que sean perjudiciales para las vías respiratorias. Tampoco retiene humedad, como sí lo hace el cemento, que también refleja el sonido. En cambio, el revoque de tierra favorece la acusticidad por la red de microporos que contiene.


Aunque es un material que está asociado con el ámbito rural o con viviendas de alquiler en áreas turísticas, los revoques de tierra ya son una realidad en muchos países de Europa como Gran Bretaña, Francia, España y Alemania. En nuestra región, se usan profusamente en Bolivia y Brasil y ya están poniendo un pie en las ciudades más importantes de Argentina.

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Actualizado: 8 de jun de 2020

Pasar más tiempo en casa es la posibilidad de repensar varias cuestiones, incluso cuestiones relacionadas al espacio del habitar, a la casa, a la vivienda, al hogar.


La vivienda también tiene que ser saludable porque una vivienda sana también ayuda a que sus habitantes se mantengan sanos.


¿Pero qué condiciones debe reunir una vivienda para el beneficio de la salud?


La vivienda -hoy más que nunca es un elemento fundamental para la prevención de enfermedades. Mientras que las malas condiciones de habitabilidad pueden exponer a las personas a una serie de riesgos para la salud, una buena casa te cuida. En 2018, la Organización Mundial de la Salud elaboró una guía de lineamientos a tener en cuenta al momento de construir viviendas. El objetivo es elevar los estándares de la vivienda a nivel global para mejorar la salud y el bienestar de las personas.


Las recomendaciones principales de la OMS pueden resumirse en cuatro puntos:


1. Evitar el hacinamiento

2. Contar con acondicionamiento térmico

3. Reducir riesgos de sufrir lesiones

4. Promover la accesibilidad


PRIMERO, EL AIRE


Si bien los lineamientos de la OMS apuntan a las políticas públicas, está muy bien que la ciudadanía tenga conocimiento acerca de los beneficios de tener una casa sana y cuáles son los requisitos para que una vivienda sea considerada sana. En este sentido, será fundamental contar con un aire de buena calidad, cuanto más puro, mejor. En las imágenes satelitales difundidas tanto por la NASA, como por la Agencia Espacial Europea y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, se puede ver el contraste entre las emisiones de gases contaminantes antes y durante la cuarentena, donde la actividad humana tuvo una caída muy importante debido al confinamiento. Hay una relación muy fuerte entre la concentración de la actividad humana y la calidad del aire. Los gases contaminantes son producidos fundamentalmente por el transporte y las actividades industriales.


También es importante destacar que hay una relación fuerte entre calidad del aire y afecciones respiratorias. En los centros urbanos, la mala calidad del aire contribuye a deteriorar el sistema respiratorio en los seres humanos. Un sistema respiratorio debilitado aumenta las probabilidades de sufrir alguna de las múltiples afecciones respiratorias, desde alergias hasta peligrosos virus. Así es, un virus como este nuevo coronavirus afecta, más que nada, a las vías respiratorias y quienes se han visto perjudicados son mayormente quienes ya contaban con antecedentes en este sentido: fumadores, asmáticos y personas que han tenido ya neumonía o tuberculosis.


Hay que recordar que el aire es nuestra principal fuente de energía, no sólo el alimento sólido y el agua, cuya calidad también es importante para tener una salud fuerte. Se puede estar varios días sin comer, unas horas sin beber agua pero es imposible estar sin respirar. En una vivienda será primordial contar con buena ventilación y buen asoleamiento. La posibilidad de renovar el aire será de máxima importancia, al menos quince minutos diarios. Un ambiente bien asoleado, con buena luz natural también será menos propenso a la generación de hongos y bacterias.


Es cierto que en grandes ciudades es más complicado asegurarse un óptimo asoleamiento y un aire de máxima pureza. La calidad del aire mejora cuando baja la contaminación o cuando soplan vientos, como sucede durante las tormentas fuertes. Es en esos momentos cuando la atmósfera se limpia. Pero como estos fenómenos no ocurren a diario, siempre es posible, con una mínima modificación de la vivienda, poder proveer esa ventilación e iluminación natural necesarias para no poner en riesgo la salud.


Nosotros recomendamos asesorarse para mejorar la calidad del aire interior de la vivienda si son frecuentes algunos de estos síntomas:


1. Dolores de cabeza

2. Cansancio

3. Garganta reseca

4. Tos o catarro

5. Sinusitis

6. Irritación en los ojos


Estos pueden ser indicadores de una mala calidad del aire interior y pueden derivar, en el mejor de los casos, en la generación de alergias o, en situaciones extremas, en enfermedades respiratorias más complicadas. Una persona sana respira un aire de buena calidad y será propensa, por lo tanto, a mantener una salud fuerte y a enfermarse menos. Cuidar a la casa será cuidarse a uno mismo y a su familia.

Actualizado: 26 de jun de 2020


TRABAJAR EN CASA, la tendencia que llegó para quedarse. Durante la década pasada proliferaron los modelos de oficina abiertos, que seguían el camino que marcaban algunas empresas de informática donde la cantidad de comodidades invitaban al trabajador calificado a quedarse la mayor cantidad de tiempo posible con el objeto de incrementar la productividad. Máquinas expendedoras de golosinas, cafeteras, mesas de ping-pong, hamacas, espacios de relajación.

Todo lo que fuera necesario para hacer que el espacio de trabajo se pareciera cada vez más al hogar.

Pero al mismo tiempo que la experiencia en la oficina se asemejaba cada vez más a estar en casa, el teletrabajo iba en aumento. El "teletrabajo" (del inglés "telecommute") no es más que "trabajar en casa" y se trata de una tendencia creciente favorecida por los avances tecnológicos y que, debido a la actual reclusión domiciliaria, se ha disparado. 

Aunque muchas ocupaciones venían ya experimentando con el trabajo remoto (sobre todo el sector informático) desde hace tiempo, otros se han visto forzados a migrar a esta modalidad sin tener experiencia previa. A pesar de los inevitables ajustes a realizar ante esta nueva realidad, donde el tiempo laboral se solapa con la vida doméstica, trabajar en casa tiene múltiples ventajas. La mayor de ellas es no tener que viajar al trabajo.

No viajar al trabajo reduce el estrés, evita tener importantes pérdidas de tiempo y reduce la emisión de gases de efecto invernadero.

Trabajar en casa trae beneficios para el planeta también. Otra ventaja relevante es la flexibilidad. Casi el 80% de los trabajadores encuestados no cambiarían de empleo si se les permitiera cumplir con un horario flexible.

Una vez superada la pandemia, el teletrabajo seguirá creciendo. La cantidad de personas que trabajan desde su hogar aumentó un 140% desde 2005. Las pequeñas empresas tienen preferencia por contratar a gente que trabaje desde su casa. Se estima que antes de finalizar esta década casi tres cuartos de la fuerza laboral cumplirá con sus tareas desde el hogar, total o parcialmente.