LA TERCERA PIEL



En estos últimos años hemos escuchado con insistencia la necesidad de realizar actividad física y de alimentarse bien como dos pilares fundamentales para una buena salud. Esto es cierto, tan cierto como lo es la necesidad de contar con un aire de buena calidad puesto que la respiración es nuestra mayor fuente de energía. Podemos estar un tiempo sin comer, unas horas sin beber pero la respiración no se puede evitar más allá de unos pocos segundos. Respirar es algo que se hace siempre y todo el tiempo, aún cuando dormimos. Entonces, siendo la calidad del aire algo tan importante, ¿qué debemos tener en cuenta en nuestras viviendas al momento de mantener un aire de buena calidad?


Fundamentalmente, como hemos mencionado con anterioridad, mantener el hogar bien ventilado y asoleado. Para que el aire interior sea saludable, la casa debe ventilarse al menos quince minutos al día. Una buena oferta de luz también hace un interior sano. Un interior bien ventilado y asoleado evitará la formación de hongos, que pueden proliferar en espacios donde la humedad se acumuló en exceso.


Si contar con una renovación del aire interior se hace dificultoso, hay varios recursos que pueden ayudar a mejorarlo:


1. Reducir el uso de elementos químicos para la limpieza del hogar, sobre todo limpiadores multi-uso, desodorantes de ambiente, aerosoles, repelentes, insecticidas y ciertos detergentes. Es mejor reemplazarlos por limpiadores inocuos o biodegradables. El vinagre, el alcohol y el bicarbonato de sodio figuran entre los más recomendados. Para aromatizar, será mejor usar flores frescas, sahumerios o aceites esenciales. Los productos químicos desprenden ciertas sustancias como el formaldehído, el benceno o el tricloroetileno, el típico “olor a nuevo”. Una exposición prolongada o frecuente a estas sustancias puede traer dolores de cabeza, irritación ocular, sequedad en la garganta, somnolencia, irritación de las vías respiratorias o fatiga en los casos más leves. Para atenuar los efectos de estas sustancias se recomienda el uso de ciertas plantas como el filodendro, el crisantemo o la gerbera.


2. Seleccionar cuidadosamente los materiales que llevarán muros y muebles en su casa. Evitar el uso de fibras acrílicas halladas en alfombras, cortinas y otros textiles. Evitar las aberturas de PVC y la utilización de plastificantes que lo contengan. Ciertas pinturas, pegamentos, barnices y protectores para la madera, si fuera posible, también es mejor evitarlos, sobre todo aquellos que contengan tolueno, xileno, pentaclorofenol, lindano y estireno. Las placas de aglomerado contienen formaldehído, por lo que será mucho mejor utilizar madera maciza en su lugar.


Reemplazar todos los productos sintéticos que se pueda por materiales naturales, ya que estos desprenden partículas que el cuerpo humano puede asimilar sin perjuicio para su salud. Los revoques cementicios en el interior pueden reemplazarse, aunque no lo crea, por revoques de tierra o arcilla.


Un revoque de tierra contribuye al confort interior, no sólo porque se trata de un material natural sino porque contribuye a mantener estable la temperatura y la humedad. Así han funcionado siempre las viviendas construidas en tierra. Como material natural, no desprende partículas que sean perjudiciales para las vías respiratorias. Tampoco retiene humedad, como sí lo hace el cemento, que también refleja el sonido. En cambio, el revoque de tierra favorece la acusticidad por la red de microporos que contiene.


Aunque es un material que está asociado con el ámbito rural o con viviendas de alquiler en áreas turísticas, los revoques de tierra ya son una realidad en muchos países de Europa como Gran Bretaña, Francia, España y Alemania. En nuestra región, se usan profusamente en Bolivia y Brasil y ya están poniendo un pie en las ciudades más importantes de Argentina.

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