VIVIENDA Y SALUD

Actualizado: jun 8

Pasar más tiempo en casa es la posibilidad de repensar varias cuestiones, incluso cuestiones relacionadas al espacio del habitar, a la casa, a la vivienda, al hogar.


La vivienda también tiene que ser saludable porque una vivienda sana también ayuda a que sus habitantes se mantengan sanos.


¿Pero qué condiciones debe reunir una vivienda para el beneficio de la salud?


La vivienda -hoy más que nunca es un elemento fundamental para la prevención de enfermedades. Mientras que las malas condiciones de habitabilidad pueden exponer a las personas a una serie de riesgos para la salud, una buena casa te cuida. En 2018, la Organización Mundial de la Salud elaboró una guía de lineamientos a tener en cuenta al momento de construir viviendas. El objetivo es elevar los estándares de la vivienda a nivel global para mejorar la salud y el bienestar de las personas.


Las recomendaciones principales de la OMS pueden resumirse en cuatro puntos:


1. Evitar el hacinamiento

2. Contar con acondicionamiento térmico

3. Reducir riesgos de sufrir lesiones

4. Promover la accesibilidad


PRIMERO, EL AIRE


Si bien los lineamientos de la OMS apuntan a las políticas públicas, está muy bien que la ciudadanía tenga conocimiento acerca de los beneficios de tener una casa sana y cuáles son los requisitos para que una vivienda sea considerada sana. En este sentido, será fundamental contar con un aire de buena calidad, cuanto más puro, mejor. En las imágenes satelitales difundidas tanto por la NASA, como por la Agencia Espacial Europea y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, se puede ver el contraste entre las emisiones de gases contaminantes antes y durante la cuarentena, donde la actividad humana tuvo una caída muy importante debido al confinamiento. Hay una relación muy fuerte entre la concentración de la actividad humana y la calidad del aire. Los gases contaminantes son producidos fundamentalmente por el transporte y las actividades industriales.


También es importante destacar que hay una relación fuerte entre calidad del aire y afecciones respiratorias. En los centros urbanos, la mala calidad del aire contribuye a deteriorar el sistema respiratorio en los seres humanos. Un sistema respiratorio debilitado aumenta las probabilidades de sufrir alguna de las múltiples afecciones respiratorias, desde alergias hasta peligrosos virus. Así es, un virus como este nuevo coronavirus afecta, más que nada, a las vías respiratorias y quienes se han visto perjudicados son mayormente quienes ya contaban con antecedentes en este sentido: fumadores, asmáticos y personas que han tenido ya neumonía o tuberculosis.


Hay que recordar que el aire es nuestra principal fuente de energía, no sólo el alimento sólido y el agua, cuya calidad también es importante para tener una salud fuerte. Se puede estar varios días sin comer, unas horas sin beber agua pero es imposible estar sin respirar. En una vivienda será primordial contar con buena ventilación y buen asoleamiento. La posibilidad de renovar el aire será de máxima importancia, al menos quince minutos diarios. Un ambiente bien asoleado, con buena luz natural también será menos propenso a la generación de hongos y bacterias.


Es cierto que en grandes ciudades es más complicado asegurarse un óptimo asoleamiento y un aire de máxima pureza. La calidad del aire mejora cuando baja la contaminación o cuando soplan vientos, como sucede durante las tormentas fuertes. Es en esos momentos cuando la atmósfera se limpia. Pero como estos fenómenos no ocurren a diario, siempre es posible, con una mínima modificación de la vivienda, poder proveer esa ventilación e iluminación natural necesarias para no poner en riesgo la salud.


Nosotros recomendamos asesorarse para mejorar la calidad del aire interior de la vivienda si son frecuentes algunos de estos síntomas:


1. Dolores de cabeza

2. Cansancio

3. Garganta reseca

4. Tos o catarro

5. Sinusitis

6. Irritación en los ojos


Estos pueden ser indicadores de una mala calidad del aire interior y pueden derivar, en el mejor de los casos, en la generación de alergias o, en situaciones extremas, en enfermedades respiratorias más complicadas. Una persona sana respira un aire de buena calidad y será propensa, por lo tanto, a mantener una salud fuerte y a enfermarse menos. Cuidar a la casa será cuidarse a uno mismo y a su familia.

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